
Las emociones tienen funciones fundamentales en nuestro día a día ya que
- Reflejan nuestro mundo interior
- Nos da información de cómo vivimos,
- Nos permite conocernos mejor
- Dirige una gran parte de nuestra conducta
- Nos indica como evaluamos y juzgamos las situaciones que vivimos
- Nos ayuda a tomar decisiones
- Nos permite darnos cuenta de nuestros propios pensamientos
- Facilita nuestra adaptación al medio
- Nos ayuda a relacionarnos mejor
Por ello, tienen un gran peso en los contenidos que abordamos en nuestros talleres.
Para identificarlas mejor y con el fin de que ellxs mismxs expresen su opinión y sepamos si sus impresiones son las correctas o no, hemos comenzado a realizar la actividad “Diccionario emocional”.
En ella, nuestrxs participantes definen lo que para ellxs son las distintas emociones, aportando significado, forma de sentirla y ejemplos. Es un recurso importante ya que puede ser útil en el desarrollo de otras actividades y se le da validez a sus impresiones e ideas sobre el tema.

Por otra parte, hemos trabajado sobre uno de los temas principales que más enfados provocan en lxs menores, las críticas. Normalmente, cuando queremos que alguien cambie algo de su conducta o forma de actuar, solemos emplear un lenguaje muy negativo. Por ejemplo:
¡Como sigas así, vas a suspender!
¡Si te comportas así, no vas a conseguir nada bueno!
Lo solemos hacer con el fin de motivar, pero ¿realmente desde la negatividad es la mejor forma?
La respuesta seria No!. La mejor forma de motivar es dando ánimo e impulso para realizar la acción. Esta es la base de la critica.
Es verdad, que cuando pensamos en la palabra critica se nos viene a la cabeza connotaciones negativas, pero por definición, una critica es un conjunto de opiniones que responden a un análisis.
En los talleres hemos trabajado como realizar críticas y recibir críticas de forma efectiva, sin emplear la agresividad ni tomárnoslo como un ataque si no como una solicitud de cambio.

Cuando nos hacen una critica, nos suele costar encajarla porque lo tomamos como una ofensa, pero si nos lo tomaremos como una oportunidad de aprendizaje, todo cambia. Debemos analizar hasta que punto estamos de acuerdo o no con lo que nos han dicho. Si vemos que podemos cambiar algo a mejor, mostramos intención de hacerlo. Y si no, expresamos nuestra propia opinión de una manera no agresiva, desde la asertividad.
A la hora de hacerla, juega un importante papel un estilo de comunicación del cual hemos hablado en otras sesiones, la asertividad. Es decir, decir nuestro opinión sobre un tema sin dañar el derecho de los demás. Es importante, expresarnos en primera persona, sugerir el cambio, evitar generalizaciones, etiquetas y ambigüedades y enfocarnos en su comportamiento o actitud concreta y no es su personalidad.
Con lxs niñxs hemos hablado sobre estos trucos para hacer y recibir criticas de forma eficaz y lo hemos puesto en practica analizando varias situaciones.