
Vivimos en una sociedad donde se fomenta la violencia como forma de resolver conflictos. Lo vemos constantemente en los medios de comunicación donde aparecen noticias cargadas de violencia dentro del núcleo familiar, realitys donde lo que predomina son reacciones agresivas ante conflictos, o programas donde lo principal es discutir para ganar audiencia.
Si tenemos en cuenta el poder que tienen los medios de comunicación en la transmisión de información pero también en la transmisión de modelos de conducta, nos están haciendo un flaco favor al predominar la violencia y dejando valores como la tolerancia o la empatía de lado.
Para cambiar algo, ya sea una cualidad, una actividad o una forma de actuar, lo primero es identificar y conocer si esta bien o si esta mal, que consecuencias tiene para mi y para lxs demás…
Esta semana en los talleres Calmia hemos puesto nombre a los diferentes tipos de violencia mediante nuestro “violentómetro”. Durante la actividad, hemos fomentado que nuestrxs adolescentes midieran el nivel de agresividad de las diferentes conductas.
También hemos hablado de si han sido ejecutores o víctimas de esas conductas.





Como educadores, es fundamental proporcionar otros modos de solucionar los conflictos alejados de estas manifestaciones violentas. Enfatizando la practica del diálogo, la gestión eficaz de las emociones, y el acuerdo.
Un conflicto bien resuelto terminará con un acuerdo entre las partes. Esto se consigue cuando cada uno dice lo que necesita del otro o lo que le gustaría que hiciera y a la vez se compromete el o ella mismx a esforzarse por también dar a cambio aspectos que les supondrá un esfuerzo. Con ello se llega a un equilibrio donde todos y todas lucharemos del mismo modo que obtendremos beneficios.