
Esta semana hemos trabajado con nuestrxs niñxs, el miedo.
El miedo es una emoción básica común en todas las culturas. Es una emoción desagradable porque nos hace sentir mal. Aparece cuando creemos que estamos en peligro. Pero ese peligro puede ser real o imaginario. Lxs niñxs suelen darle miedo seres imaginarios pero a medida que se hacen mayores, van evolucionando.
Dependiendo de la edad se normaliza algunos miedos:

El miedo tiene un componente positivo, nos ayuda a protegernos. Es un mecanismo de supervivencia ya que gracias a él podemos reaccionar rápidamente ante situaciones peligrosas al retirarnos de ellas.
Pero el miedo es un problema cuando es disfuncional. Se pone en marcha en función de nuestros patrones mentales, de nuestras creencias y pensamientos. Entonces si nosotrxs evaluamos una situación como más peligrosa de lo que realmente es, puede que el miedo nos juegue una pala pasada y nos frene. Por ejemplo: muchas veces no hacemos determinadas cosas por el miedo a lo que pueda ocurrir como viajar, iniciar un negocio, comenzar una relación sentimental, no dejar a nuestrx hijx a realizar determinada actividad…

Otra cualidad del miedo es que es aprendido. Cuando somos pequeñxs no tenemos miedo a nada, es el aprendizaje a través de vivir situaciones, por que nos lo inculcan o por que lo observamos, lo que nos enseña a tener miedo. Esto es un dato importante a tener en cuenta para analizar de que forma estamos enseñando como educadorxs a gestionar el miedo o a que aspectos le estamos enseñando a tener miedo.
Por ejemplo: si tenemos miedo a nadar en el mar, ese miedo puede influir en la forma en que enseñemos a nadar a nuestrx hijx en la playa.

Entonces, ¿cómo podemos gestionarlo?
Primero pregúntate cuales son tus miedos, que te gustaría hacer y no haces.
Luego observa a tu hijx y analiza o pregúntale sus miedos. Todo ello es muy importante para aumentar vuestra gestión emocional.
Es recomendable también analizar (tanto el nuestrx como el de nuestrx hijx) el nivel de peligro que pueda tener el elemento al que le tenemos miedo ya que puede ocurrir que no sea tan real como en principio pensamos. Esto nos ayudara a modificar pensamientos y creencias que puedan estar paralizándonos.
Lo mejor para eliminar un miedo es enfrentarnos a él. Por tanto, vamos a idear un plan para poder hacerlo poco a poco. Esto nos enseñará que cuando vivimos la experiencia observaremos que las consecuencia no son tan negativas como pensábamos en un primer momento.

«No es valiente quien no tiene miedo, si no quien se atreve a vencerlo»