
En otras ocasiones os he hablado de que es muy importante instaurar normas y límites y establecer consecuencias de su cumplimiento. Pues bien, una forma de poder hacerlo para que resulte más sencilla y contando con la colaboración de nuestrx hijx es mediante el contrato conductual.
Esto es un pacto realizado por escrito donde las diferentes partes se ponen de acuerdo sobre que conducta cambiar negociando siempre que se va a obtener a cambio si se cumple.
Para que sea efectivo, todas las partes deben llevar a un consenso a la hora de marcar que conductas queremos modificar, se deben especificar que privilegios se van a obtener si se cumplen esas conductas y también las penalizaciones si no se llevan a cabo.
Estos contratos se pueden usar para una gran cantidad de problemas tanto en adultos como en niñxs. Por ejemplo: para acordar las horas de estudio, los aprobados, las tareas del hogar como hacer la cama o recoger la ropa…

Existen 10 reglas básicas para realizarlos:
- La conducta debe ser sencilla, fácil y explicada de forma comprensible. Mientras mas detallada sea la explicación, menores problemas. Por ejemplo: vas a estudiar todos los días dos horas, cuando termines te preguntare la lección para ver si te lo has aprendido. Además podrás hacer descansos de 10 minutos cada media hora.
- La recompensa si se cumple la conducta debe darse de forma inmediata. Lxs niñxs funcionan mejor con recompensas a corto plazo.
- Si la conducta a realizar es difícil se puede dividir en pasos. Por ejemplo, imaginaros que la conducta a instaurar es hacer la cama. Especificaremos los pasos a seguir: primero quitar las almohadas, luego estirar la sábana…
- Las recompensas en un principio pueden ser materiales (comprar un juguete, dejarle el móvil…) para luego pasar a ser sociales (frases de ánimo…).
- No recompensar antes de que ocurra.
- El contrato debe ser razonable, es muy importante que el o la menor lo acepte, debiendo haber un equilibrio entre la conducta exigida y los reforzadores. Un contrato injusto para una de las partes, genera tensión y agresividad.
- Los términos del contrato deben estar claros: qué debe hacerse y cuántas veces.
- El contrato debe ser honesto. No es justo que se cumpla al principio y luego alegar que el o la menor solo hace lo que debe hacer.
- El contrato debe ser positivo. Es importante que se fomente el uso del refuerzo mas que del castigo.
- Debe ser usado con regularidad y no solo en ocasiones o periodos de tiempo asilados
Un dato importante: se debe recompensar más el esfuerzo y la iniciativa en la emisión de la conducta que el resultado ya que esto facilita que una vez que retiremos el contrato, se mantenga la conducta.